¡Queremos salvar nuestra casa!
Con mucho esfuerzo, Nata y su familia sacaron un crédito hipotecario para hacerse su casa. Durante años lo pagaron sin atrasos.
Cuando Nata se quedó sin trabajo, dejaron de poder pagar las cuotas. En pocos meses los intereses hicieron que la deuda se duplicara.
No se quedaron de brazos cruzados: hoy rifan sus dos autos para cubrir la deuda. Cualquier ayuda, por chica que sea, los acerca a la meta.

